lunes, 8 de abril de 2013
Nacimiento
Felicitar a quienes acaban de ser padres puede ser algo realmente bello, expresar la alegría sobre el nacimiento suele ser muy agradecido por los papás. Puede darse el caso de que no sepamos expresar la felicidad y alegría que sintamos, para ello, os dejamos con a sinfín de frases adecuadas para cada celebración.
En el caso de las frases para un nacimiento, podemos optar por una selecta muestra con ejemplos como, “Un nacimiento representa el principio de todo – es el milagro del presente y la esperanza del futuro. Felicidades por el nacimiento de tu bebé” u “Hoy las flores tienen un color especial, los pájaros cantan más, el sol brilla con una nueva fuerza y esta noche las estrellas sonreirán por el nacimiento de su nuevo bebé. Felicidades.”
También podremos acceder a frases dedicadas a los bebés, lo que representan, cómo nos motivan o la alegría que nos proporcionan, en fin, siempre será un recurso útil si no sabemos muy bien qué decir.
Os dejamos algunas frases:
Cada bebé necesita un regazo.
Es más fácil construir un hijo fuerte que reparar un hombre roto. (Frederick Douglas)
Los padres tenemos dos papeles fundamentales. Primero enseñar a nuestros hijos a hablar. Y luego enseñarles a permanecer callados.
Esperanza, fuerza, vulnerabilidad, inocencia, futuro, valentía, pureza, amor, confianza….Mi bebé es dueño de todo eso, y más.
La Fecundacion
“No cabe la menor duda de que el óvulo desde el momento de la fecundación, llamado embrión, es un individuo.” Prof. Dr. B. Chazan con doctorado superior en medicina, especialista nacional en la rama de obstetricia y ginecología, Varsovia.
“El respeto por la nueva vida desde el momento de la concepción y el reconocimiento del niño como participante en el diálogo es muy importante. Este diálogo se inicia a partir del momento de la concepción.” Prof. Dr. P. G. Fedor-Freybergh con doctorado superior en medicina, psicólogo, Estocolmo.
“Desde el momento de la concepción existe un ser vivo. El niño por nacer es una persona.”
Prof. Dr. Med. A. Ingelman-Sunberg, director de la Clínica de Ginecología y Obstetricia en Estocolmo.
“La vida del individuo empieza en el momento de la concepción, es decir la fecundación, y finaliza con la muerte.” Prof. Dr. R. Klimek con doctorado superior en medicina, miembro del Colegio Real de Médicos de Londres.
“Gracias a los extraordinarios avances tecnológicos nos hemos introducido en la vida privada del embrión. El hecho de que después de la fecundación se inicia una nueva vida humana, no es una cuestión de gusto u opinión. La naturaleza humana de este ser desde el momento de su concepción hasta su vejez no es una afirmación metafísica, con la que se puede disputar, pero sí un hecho experimental común.” Prof. Dr. Med. J. Lejeune, director de la Cátedra de Genética en la Universidad que lleva el nombre de R. Descartes en París.
“La unión del óvulo con el espermatozoide, es decir, los gametos de la madre y del padre dan paso a una vida separada. Como resultado de la fecundación surge un nuevo ser formado por completo genéticamente, cuyo desarrollo tiene lugar a lo largo de la vida humana. Así pues el embrión, el feto, el recién nacido, el bebé, el niño, el adulto, el anciano definen las respectivas etapas biológicas de desarrollo de ese mismo ser humano.” Dr. N. Med. A. Marcinek, director del Hospital de Obstetricia y Ginecología que lleva el nombre de R. Czerwiakowski en Cracovia.
“Desde el punto de vista de la ciencia es correcto constatar que la vida humana por separado se inicia en el momento de la concepción.” Prof. M. Matthews-Roth, Universidad de Harvard, USA.
“La vida humana no empieza en el momento del nacimiento, pero sí en el momento de la concepción.” Prof. Dr. J. Roszkowski con doctorado superior en medicina, miembro cofundador del Colegio Internacional de Ginecólogos, miembro del Consejo Científico del Instituto de la Madre y el Niño.
“En los conocimientos actuales no cabe la menor duda de que la vida del ser humano se inicia a consecuencia de dos células sexuales – gameto femenino y masculino – que dan paso a la célula cigoto, en ese preciso instante empieza a vivir con ritmo propio.” Prof. Dr. M. Rybakowa con doctorado superior en medicina, Comité del Desarrollo del Ser Humano Departamento de Enseñanza Médica PAN Varsovia – Cracovia.
“Tras la fecundación, es decir la unión del núcleo del óvulo con el núcleo del espermatozoide
(lo que sucede en el oviducto, cerca de la salida del lado del ovario) nace una nueva vida que tendrá los genotipos de los padres, con calidad genética separada – de una nueva persona. El conjunto de sus genes en las células somáticas no experimentarán ningún cambio más hasta el final de su vida.”
Prof. Dr. B. Suszka con doctorado superior, biólogo, trabajador científico PAN, Poznań.
“El desarrollo de un ser humano empieza en el momento de la fusión de dos células – el gameto femenino, es decir el óvulo (ovocito), y el gameto masculino – espermatozoide, en el acto de fecundación.”
El embarazo
Una de las etapas más bellas que reviste gran importancia en la vida de una mujer la constituye el embarazo.
Los cambios que se generan a partir de la concepción de una nueva vida, requieren de una vigilancia periódica para la detección óptima de aquellos eventos o circunstancias que pudieran complicar su desarrollo en la futura madre.
Paralelamente debe vigilarse el desarrollo y crecimiento del producto desde su etapa embrionaria hasta el final de su desarrollo en el nacimiento.
Es el CONTROL PRENATAL durante el cual a través de la visita periódica con el ginecólogo mes a mes permite vigilar dicho desarrollo.
martes, 2 de abril de 2013
Creacion de una nueva vida desde la concepcion hasta el nacimiento
La creación de una nueva vida.
¿Es una necesidad biológica, sexual, psicológica o motivada por la evolución de la humanidad?
Cynthia E. Szewach, expone en dicho artículo lo siguiente: “El artículo titulado “Maternidad y paternidad adolescentes”, de Silvia Melamedoff, publicado el jueves 24 de junio en esta sección, me impulsó a formular algunas distinciones. La práctica analítica se asienta en escuchar lo diverso de las experiencias que se relatan, por lo tanto no establece de antemano categorías nominativas que determinen los caminos que un sujeto irá atravesando. El texto citado asume que “embarazo adolescente” resulta “siempre una situación problemática”, pensada en términos de riesgo. Desde ya, por sus consecuencias, un posible embarazo no participa del territorio del juego, no pertenece por ende al campo lúdico. Aun así, no es lo mismo, por ejemplo, el relato de una jovencita de 14 años cuyo embarazo es producto de un escenario de violencia o de diferentes formas de abuso que el de una joven adolescente de 17 o 18 años, embarazada de su partenaire de iniciación sexual, donde el niño forma parte de una singular manera de instalarse en una serie que, entre los ideales de determinada cultura, aunando maternidad y femineidad. Son dos modos, apenas descriptivos y entre otros, de establecer una relación discursiva que no se reduzca a sentidos a priori, entre términos como maternidad-adolescencia, embarazo-adolescencia, producto-hijo, madurez-inmadurez, adolescencia-crisis. ¿De qué maternidad y paternidad se trata? ¿Cuál es el lugar al que va advenir allí un niño-hijo?”
Continúa su artículo expresando: “La referencia a lo “precoz”, que podemos formular, también requiere la referencia que indica su anticipación. Del acontecimiento de un embarazo o un hijo, arribado en los avatares del pasaje que implica la post-pubertad, podríamos interrogar su designación hacia la prematuridad, pero ¿prematuridad con respecto a qué? ¿Quién determina, si no lo que se escuche, cuando algo es anticipado y riesgoso?”.
Esta manera de considerar el “Embarazo adolescente”, es una posibilidad real y es posible discutir sobre ella con diferentes formas de analizar las causas y consecuencias.
La Humanologia, disciplina originada en experiencias de medicina y de un enfoque clínico del problema psicológico, acerca de los conflictos y problemas que la sociedad provoca en el ser humano, componente imprescindible de la evolución de la humanidad, propone otra opción para considerar.
Si investigamos en el mundo interior del individuo humano, las capacidades que movilizan la infinita energía de vida con que fue creado, podemos diferencias cuatro capacidades, de las cuales la primera la capacidad sensible, comienza su función con la creación de una nueva vida, rige la gestación y posibilita llegar y concretar esa creación en nacimiento.
En esa etapa evolutiva del ser humano, los elementos que se emplean son de naturaleza esenciales, desconocidos en cuanto a su origen y por lo tanto involuntarios. Es decir, se rigen por el instinto de conservación de la vida humana para continuar la evolución de la humanidad.
En consecuencia en esa primera etapa, existe un desconocimiento de lo que verdaderamente impulsó a esa creación de vida nueva. Si hay un conocimiento del embarazo y de la etapa que continúa hasta el nacimiento.
Las capacidades sensorial – que captan estímulos – y la intelectual que percibe dichos estímulos, los consolida como imágenes e ideas, los interpreta, los registra en la corteza cerebral – conciencia- y evoca estos registros para concretarlos en comportamientos, en la etapa que rige la capacidad sensible, tan sólo son posibilidades potenciales que comenzarán su desarrollo y empleo a partir del nacimiento.
De la resultante del empleo de todas estas capacidades, se va desarrollando la capacidad de actuación social.
En este enfoque de la Humanologia, se origina la propuesta de considerar a la creación de vida nueva, originada en la necesidad evolutiva de la humanidad, dado que la capacidad sensible tiene un funcionamiento esencial, no conciente y por lo tanto involuntario.
En cambio, la cultura que emplea la capacidad sensorial y la capacidad intelectual que origina el funcionamiento de la capacidad social, “obvia” es decir, no tiene en cuenta la etapa del desarrollo de la capacidad sensible en la etapa previa al nacimiento, trata el tema como “otro embarazo” y no como “una nueva y única creación de esa manera en el universo”.
Al proponer al embarazo como “una nueva y única creación de esa manera en el universo”, y no como “otro embarazo”, la Humanologia le da a esa creación un valor sensible y esencialmente humano. Más valioso como proceso originado por la humanidad, que emplea al individuo humano como un medio de continuar su evolución.
Pero si a esa propuesta no se la emplea para capacitar a las personas – mujer y varón -, como elementos creativos, cuya esencia es el sentimiento humano, se van creando todo tipo de críticas o justificativos, que tienen como fundamento la biología, la sexualidad o la psicología, cuyo elemento justificativo, más que ser el amor como sentimiento esencial, es la pasión como impulso sexual.
Considerando estas aclaraciones como un intento de síntesis, la Humanologia propone que el verdadero origen de la creación del ser humano, mediante la capacidad sensible es el sentimiento.
En cambio, el embarazo que ya es una concepción intelectual, se considera como la resultante de un impulso instintivo de origen sexual.
Pero al tener como elemento predominantemente al impulso sexual, puede tener al sentimiento como motivo de continuar al embarazo hasta el nacimiento (aunque sin conocimiento verdadero de su papel creativo) o al resentimiento provocado por un “embarazo no deseado”, que puede llegar a concretarse en un aborto.
En concreto, mientras no se capacite tanto a la mujer como al varón para que considere al embarazo como creador de una nueva vida, comportamiento que le posibilita la humanidad para continuar su evolución, y en lugar de esa capacitación, se les instruya y eduque tan sólo para desear o rechazar el embarazo como un impulso pasional – aunque muchas veces se lo trate de justificar como producto del amor de dos personas, donde el concepto “hacer el amor” en la actualidad es “darle vía libre a juegos sexuales” -, todo tipo de embarazo – adolescente o maduro -, provocará infinidad de conflictos y problemas con sus consecuencias.
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